¿Me explicas qué ha pasado exactamente contigo?
¡No tenías derecho!
Porque es que yo no te di permiso.
¿Qué has hecho? Tú y tus atardeceres que no terminan, las carcajadas con los amigos del colegio (porque nada sienta mejor que verlos cuando no estás en el colegio), las charlas teléfonicas a todas horas y esa sensación de libertad. ¡Pequeñas olas rompiéndose en tus tobillos, la arena entre los dedos de los pies, el sol que no te deja ver! Dime, ¿adónde te has llevado todo eso? ¿A qué venía eso de llevártelo como si nada?
Verano, te prohíbo que acabes.